En esta oportunidad, detalla cómo América Latina crece más rápido que Estados Unidos en usuarios crypto activos, y, mientras cada vez se habla menos de «crypto» en Argentina, hay 4 veces más personas usándolo que en el ciclo alcista del 2021, sin percibirlo.

2025 fue el año en el que Bitcoin se corrió del ciclo crypto y terminó consolidándose como un activo institucional.
El entusiasmo se moderó, la palabra “crypto” perdió protagonismo y la conversación alrededor de este término se volvió menos aspiracional. Aún así, hubo un segmento que nunca paró de crecer: las stablecoins. Y no solo como un método de ahorro, si no como infraestructura para nuevos y mejores casos de uso.
Como pasó con internet, cuando la tecnología se vuelve parte del día a día se invisibiliza. Así como hoy mandamos un mail sin saber de DNS, mañana vamos a enviar dinero a cualquier parte del mundo sin saber de crypto.
Hoy, América Latina es protagonista de este cambio sosteniéndose como uno de los mercados de mayor crecimiento a nivel global, pero la región no es un bloque homogéneo.
Conviven economías distintas, marcos regulatorios diferentes y sistemas financieros que, según el país, están más o menos conectados. Esa diversidad es lo que empuja a que la adopción tome diferentes formas dentro de una misma región y es lo que la sigue posicionando como uno de los terrenos más prometedores para la innovación.
Con datos e historias, este reporte es el retrato del camino de millones de latinoamericanos que encontraron en Bitcoin, y en crypto, una forma de usar su dinero con mayor libertad, y pone en el centro a quienes hicieron posible que esta tecnología deje de ser para unos pocos y empiece a integrarse en la nueva economía global.

